Rubores ,verguenzas, fabulas de era en era. Hasta que aprendimos los dos a desnudarnos, de adentro hacia afuera, con la candidez del alma. Y la lujuria sana y cristalina de nuestros cuerpos descubriendo palmo a palmo cada pedacito del lunar. Aquel que se esconde en mi colina, al soplar el viento del norte. Anunciando una tempestad de besos largos, donde buscaba dementemente tu cuello bronceado, y tus espaldas duras y flexibles, que se moldeaban caprichosamente a mi antojo, convirtiendo el tiempo en eso: horas llenas de miel. Nuestros cuerpos expuestos al ritmo de las olas. En aquel mar embravecido, que dulcemente me obligaba a explorar el mapa de tu cuerpo; y que puso al descubierto tu viril anatomia, robandome todo el oxigeno en un largo quejido de satisfaccion consumada.haaaaaaaaaaaaaa.
alondra 2-20-2012

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